El proyecto de modificación al Estatuto Tributario de Valledupar incluye regresar a actividades económicas desactualizadas, aumentar tasas y reducir descuentos por pronto pago; no solo es un error técnico, sino un retroceso para la ciudad. La pérdida de beneficios que el comercio ha enfrentado desde que se implementó la reforma que les exige pagar el ICA bimensualmente y asumir la función de recaudadores mediante retenciones.
El paso al pago bimensual del ICA no solo eliminó incentivos por pronto pago y anualidades, sino que también afectó el flujo de caja de los empresarios. Esta situación los obliga a destinar recursos con mayor frecuencia, reduciendo su disponibilidad para capital de trabajo, lo que limita su capacidad de expansión, generación de empleo y desarrollo empresarial. Devolver a los contribuyentes la opción de pago año vencido, como es su naturaleza, mejoraría su liquidez, incentivaría la formalidad y generaría confianza en el sistema tributario.
Adoptar medidas como estas también permitiría equilibrar las responsabilidades tributarias. El hecho de que, además, deban actuar como recaudadores mediante retención aumenta su carga operativa. Este modelo no solo afecta a los comerciantes formales, sino que desincentiva la regularización de negocios informales, ya que los empresarios perciben mayores desventajas en la formalidad.




