Definitivamente, Valledupar está desarrollando una zona muy bien definida para el desarrollo del turismo empresarial, la cual comienza en la glorieta de la Pilonera Mayor y se extiende geográficamente a toda la zona norte de la Sierra Nevada de Valledupar; con todo respeto no digo Sierra Nevada de Santa Marta porque los nevados embellecen es a nuestra tierra vallenata.
Se destacan sitios importantes como el Parque de la Leyenda, el Parque Lineal Hurtado, la Sirena Vallenata, el Club Campestre, Mirador el Eccehomo, el Cerro Murillo y toda esa topografía que nos lleva a disfrutar de La Ventana Marroncita en La Junta, sin olvidar las tinajas de Guacoche; el ambiente gastronómico de Patillal, las piedras sobrepuestas y con cortes extraños que pareciera un parque, del corregimiento de La Mina; las artesanías, su arte en dulces y panela, su música autóctona de la gaita, el chicote, el baile de las cucambas y la visita a la piedra blanca donde con solo empinarse se puede tocar la luna en los meses de diciembre; las aguas frías de los ríos, incluido el pozo azul en el corregimiento de Guatapurí y su recorrido hasta el corregimiento de Chemesquemena.
Todo ello acompañado del fresco de la sierra, su riqueza étnica y cultural reflejada, en los bailes tradicionales que engalanan a los visitantes y que se hacen con soltura natural y espontánea y encantadora propia de una gente golpeada por la violencia de todos los lares, pero resistente desde el pasado histórico desde cuando fue descubierta.




