Cuando se suscribió el acuerdo de paz en La Habana, en el punto No.1 se estableció el compromiso al Estado, de ejecutar un plan de inversiones para acabar con la pobreza en el campo, dignificar el trabajo de los campesinos y lograr una mejor calidad de vida en las zonas rurales
Uno de estos compromisos, es adjudicar tres millones de hectáreas a campesinos sin tierras o con tierra insuficiente. El presidente, Gustavo Petro, dijo esta semana que para comprar esas tierras se requieren aproximadamente 20 billones de pesos en los próximos cuatro años y que había que conseguirlos con más impuestos a las grandes compañías. En verdad, no se requiere más carga fiscal, ese programa se puede financiar con los recursos de la banca privada a un plazo de 20 años y tasas de interés que no superan el IBR+2% efectivo anual. Voy a explicarle cómo hacerlo.
La Junta Directiva del Banco de la República expidió en el año 2000, la resolución externa No. 3, la cual le impone a los establecimientos de crédito “efectuar y mantener” inversiones en Títulos de Desarrollo Agropecuario (TDA), que emite Finagro. En la reciente carta circular de la Superintendencia Financiera, se estimó un monto de inversión de 14,2 billones de pesos, en TDA clase A y B. En lenguaje parroquiano, esto significa que, los establecimientos de créditos deben colocar de sus recursos propios, 14,2 billones de pesos, en créditos para pequeños, medianos y grandes productores sector agropecuario, ya sea directamente a través de Finagro. Lo único que debe hacer el gobierno es modificar la destinación de esos recursos.




