COLUMNA

Un buen gobernador

Ya comienzan a aparecer las precandidaturas a la Gobernación del Cesar y aunque la desesperanza política de los últimos años haya hecho que los antivalores suplanten en cada elección la inteligencia social, para instituir como factor desequilibrante la supremacía del dinero, en el ambiente sigue tomando fuerza una pregunta colectiva, ¿quién podría ser un buen […]

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Ya comienzan a aparecer las precandidaturas a la Gobernación del Cesar y aunque la desesperanza política de los últimos años haya hecho que los antivalores suplanten en cada elección la inteligencia social, para instituir como factor desequilibrante la supremacía del dinero, en el ambiente sigue tomando fuerza una pregunta colectiva, ¿quién podría ser un buen gobernante para nuestro departamento? 

En esa tarea varios grupos de ciudadanos han puesto su empeño, unos desinteresadamente promueven el encuentro de una alternativa al desgreño con que se administran nuestros recursos económicos, otros un poco menos altruistas buscan convertirse en opción de poder utilizando las herramientas de siempre, otros intentan convertirse en la traducción local del cambio que nos guste o no, hoy se siente en nuestro país. 

Todos en un común denominador, emanciparnos de un atornillado régimen, cada vez más lejano a la satisfacción de las reales necesidades de nuestras clases populares. El clan Monsalvo Gnecco.

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