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Un árbol vive para dar vida

Un árbol en la ciudad es más que una sombra que aprieta recuerdos y emociones en la agitada ceremonia de las calles.

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La vida gira en torno a los árboles. Ellos son guardianes del cauce de los ríos, albergues protectores de los pájaros y monumentos en la policromía del paisaje. Cuando se habla de los árboles, por extensión se incluyen todas las especies vegetales, y su función fundamental es la fotosíntesis, proceso que se realiza con la ayuda de la energía del sol para transformar los minerales y el gas carbónico en alimentos. Los alimentos fabricados por la fotosíntesis hacen posible la vida de todos los seres del reino animal y, además, mediante este proceso los vegetales producen el oxígeno que necesitan los seres aeróbicos para la respiración.

Un árbol en la ciudad es más que una sombra que aprieta recuerdos y emociones en la agitada ceremonia de las calles. Es un escudo contra la contaminación de los ruidos y de los gases. El árbol es un aliado defensor del ambiente: siente, llora, canta; nos regala la frescura de su follaje, y sus flores deletrean los colores de la luz.

Afortunados quienes viven rodeados de árboles. Valledupar es una bella ciudad, tierra sagrada para los árboles de mangos, robles, olivos, y también para especies nativas como campanos, orejeros, corazonfinos y los cañaguates, que por sus flores de esplendente amarillo muchos confunden con el árbol de puy; pero aquel florece en enero, y éste en abril con las primeras lluvias.

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