La crisis energética y cómo podría resolverse a través de la transición de energía limpia fueron el centro de atención en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, realizada en Davos entre el 16 y el 20 de enero. Los líderes mundiales discutieron todo, desde tecnologías de energía neta cero y pasaportes de baterías hasta cómo se interconectan los alimentos, la energía y el clima.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), “La crisis energética mundial ha acelerado el cambio a las energías renovables, y se prevé que la capacidad se duplique en los próximos cinco años. Sin embargo, de acuerdo con el jefe de la AIE, Fatih Birol, “no es la crisis climática lo que está impulsando principalmente la transición hacia la energía limpia, el mayor impulsor del crecimiento de las energías renovables en la actualidad es la seguridad energética”.
La literatura sobre la seguridad energética es abundante. Los documentos sobre energía elaborados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), desarrollaron un estudio para abordar la definición de Seguridad Energética. “La seguridad energética es la capacidad de un país para satisfacer la demanda nacional de energía con suficiencia, oportunidad, sustentabilidad y precios adecuados, en el presente y hacia un futuro, que suele medirse por lustros y decenios más que por años”. Con la sostenibilidad y asequibilidad completan las tres dimensiones de una tarea abrumadora y muy compleja.




