Por Leonardo José Maya
El mago Graciliano, que fue el último de los siete magos de oriente que llegaron a América, en realidad su origen era incierto, embustero, timador y mujeriego pero era un mago de verdad verdad. Enmudecía al público con sus trucos imposibles.
Era un prodigio, hacía aparecer conejos silvestres y al día siguiente comíamos conejo al vapor, a veces aparecían ovejas extraviadas y su destino cierto también era la olla.




