Comenzaron los debates y discusiones en las comisiones económicas del Congreso sobre el Presupuesto General de la Nación (PGN) para el año 2023 y veo nuevamente rezagado en los últimos lugares al sector agropecuario.
Hace un mes advertí en este espacio la importancia de equilibrar el PGN del 2023. Pues, no tiene lógica que mientras al Departamento de Prosperidad Social, le quieren asignar un presupuesto de casi 20 billones de pesos, a los ministerios de Transporte y de Agricultura, les den una chichigua de 12 billones. Es increíble que estas cosas le sucedan a un sector que se encuentra en sala de urgencias por la pésima infraestructura vial y altos costos de producción.
Lo que el Congreso está haciendo, y lo digo con gran respeto, es desmotivar a la gente que trabaja y regalar plata a la gente que no trabaja. Ahora, vamos a tener más personas que no querrán trabajar. Si en realidad queremos reducir el 11% del desempleo y sacar de la pobreza a más de 21 millones de colombianos, lo lógico es fondear recursos de inversión pública para fomentar la inversión en el desarrollo de más áreas agrícolas y la creación de más empresas agroindustriales. La mejor forma de lograr más impuestos para financiar los presupuestos de inversión, es teniendo una economía mayor.




