Las declaraciones del concejal Arzuaga sobre el río Guatapurí y los motociclistas encendieron la polémica. Su error fue generalizar. A quienes disfrutamos del río no nos representa ese calificativo y tampoco todos los motociclistas incumplen las normas. ¡Pero mentiras no dijo el concejal!
Mientras discutíamos las palabras, dejamos pasar el verdadero problema. Quien frecuenta el Guatapurí sabe que hace tiempo dejó de ser solo un balneario. La ocupación indebida del espacio público, terrazas improvisadas, venta y consumo de drogas, riñas y desorden ocurren a pocos metros de un CAI de Policía. No es un problema de falta de ojos, es un problema de falta de autoridad.
Lo mismo ocurre en las calles. Circular sin luces, en contravía, con sobrecupo, exceso de velocidad o conduciendo bajo los efectos del alcohol se volvió parte del paisaje. A eso se suma una infracción que en Valledupar parece haberse normalizado, motocicletas transitando por andenes y ciclorrutas, poniendo en riesgo a peatones y ciclistas. Lo más preocupante es que, incluso, se ha visto a algunos policías fuera de servicio hacerlo, enviando el peor mensaje posible, que las normas son opcionales.





