COLUMNA

Silencio cómplice

Mal mensaje: el vil asesinato del alcalde Eudaldo Díaz, mal mensaje el de Mancuso al Congreso de la República.

canal de WhatsApp

Se llamaba Eudaldo Díaz y su pecado fue tomar parte en un Consejo Comunitario. Muy acostumbrado para la época, en el que como alcalde del municipio El Roble, ubicado al occidente del departamento de Sucre, se dio a la tarea de denunciar actos de corrupción, manifestando con micrófono en mano, que primero lo suspendieron, luego lo destituyeron y después acabarían con su vida, como en efecto así ocurrió.

Era un aciago abril del año 2003, cuando en Corozal (Sucre), el presidente de Colombia y el señor Salvador Arana, por aquel entonces gobernador de Sucre, sentados en la mesa principal escucharon atentamente la voz del alcalde Díaz, anunciando su muerte. Este hecho victimizante serviría de preámbulo a otro no menos trascendental ocurrido el 24 de julio de 2004, cuando el jefe paramilitar Salvatore Mancuso se dirige al Congreso de la República en un discurso que procuró, a toda costa, justificar “sus acciones terroristas” en medio del conflicto.

Dos hechos siniestros, que enlutaron la democracia y que nos debe llevar a reflexionar sobre el papel que jugaron los medios tradicionales frente a un anunciado asesinato, y un discurso que declaraba oficialmente “que el fin justifica los medios”. Pero los medios tradicionales de entonces, callaron, o mejor, guardaron un silencio cómplice, porque según ellos: era lo políticamente correcto.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR