El reciente aumento del salario mínimo en Colombia, como en años anteriores, fue paupérrimo y bien se puede y debe comparar como una limosna para la clase trabajadora.
La situación anual se presenta en el país debido especialmente a que los voceros del sector empresarial y el gobierno no aceptan que a mayor poder adquisitivo habrá más demanda y por lo tanto mayor economía de escala, que generará más crecimiento económico.
Así es la situación que existen entonces sobradas razones para que la Central Unitaria de Trabajadores CUT no suscribiera el acuerdo del nuevo salario mínimo que quedó, a partir del mes de enero del próximo año, en $828.116, que representa un aumento del 6%; es decir $46.874, $1.562 diarios. También se acordó un incremento al subsidio de transporte del 10%, es decir $8.821, para un total de $97.032, mensuales.
Ese reajuste del bien llamado salario mínimo, que regirá a partir del mes de enero del próximo año, es enano y como cada año y con justificada razón la clase trabajadora nacional ha aseverado que el llamado salario mínimo mensual para los trabajadores es una modesta propina o ñapa.




