La política está muy movida por estos días. El tema de las reformas del gobierno está que arde. Ya se hundió la reforma política y la de la salud nos recuerda al mismísimo Titanic. El gobierno se muestra desesperado, estoy seguro de que nunca pensó que gobernar fuera tan complicado.
Se entrenó siempre como opositor y cuando se le apareció la virgen o mejor dicho, cuando Rodolfo les sirvió en bandeja la presidencia, se sorprendieron.
Ahora presionan con todo el poder del ejecutivo para que los debates en el Congreso de la República, durante los que se delibera para aprobar o no sus iniciativas legislativas, se realicen a altas horas de la noche; mientras Colombia duerme. Y a esas horas, bien tarde, aparece la primera dama Verónica Alcocer para ofrecer dádivas y cubrir con borbotones de mermelada, de múltiples sabores, los panes de senadores y representantes. La noche favorece las fechorías, la oscuridad es cómplice de los delitos. El delincuente se aprovecha de ella.




