El Acuerdo de Paz de 2016 entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) puso fin a una guerra civil de más de cinco décadas. Sin embargo, el país sigue lejos de la pacificación.
El conflicto y la violencia continúan, alimentados por el narcotráfico y la confrontación entre una compleja participación de actores, incluida la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), los grupos disidentes de las FARC y los exgrupos paramilitares convertidos en carteles de drogas.
Oficialmente desde 1975 los diferentes gobiernos colombianos llevaron a cabo rondas de negociaciones con las FARC-EP y el ELN. En cada una de ellas establecieron puntos en común, pero hasta antes del 24 de noviembre de 2016, ninguno de esos encuentros había arrojado avances sustantivos que permitieran el fin del conflicto armado.




