Por Ricardo Gutiérrez
Consultar con mi memoria tantos ratos que compartí con Leandro Díaz fue suficiente para evocar recuerdos que han sido para mi fundamentales pues me han permitido conocer la grandeza de nuestro folclor y el acerbo magistral de su obra musical inigualable por sus melodías, creatividad, sencillez y descripción de un momento, de un lugar o de uno de tantos amoríos que disfrutó y vivió plenamente.
Gracias a la profunda amistad de Colacho con El Pregonero, tuve la oportunidad en muchas ocasiones de compartir con ellos parrandas o conversaciones triviales donde disfrutábamos de un hombre humilde que dotado de una inteligencia superior posesionó su propia vida, su familia, su región y nuestra música Vallenata.




