Por: Luis Napoleón de Armas P.
Hace algunas semanas, el periodista y columnista Daniel Samper conceptuó que el género musical vallenato, tal como se le estaba tratando, desaparecería. Se quejaba de que la narrativa que lo distinguía y lo había hecho clásico, ya no estaba en las canciones del nuevo vallenato comercial.
Estas opiniones, de inmediato, armaron un tierrero; varios columnistas, folcloristas o no, les cayeron a Samper, como avispas de colmena. Pese a las contradicciones, en las apreciaciones de todos ellos con respecto al juicio inicial, la verdad es que todos tienen algo de razón. Hay que distinguir dos cosas: una es la música clásica vallenata, que está escrita para la historia, y otra es la música de acordeón para el consumo diario, para el lucro de todos sus protagonistas.




