Por: Valerio Mejía Araújo
“Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá” San Mateo 7:2
Esta declaración no es una suposición caprichosa, sino una ley eterna de Dios. Es un eje transversal que cruza toda la Escritura, se conoce como la ley de la siembra y la cosecha. Consiste en reconocer que todo aquello que sembremos, digamos o hagamos, tendrá sus frutos y resultados según la siembra que hayamos hecho.




