Al fin llegó el 2019 y…a ponerle buena cara. Hoy retomo mi columna después de unas cortas vacaciones con mi familia.
Comenzaré por decir que la llegada de un nuevo año es, para una gran proporción de seres humanos, mucho más que el simple paso de las hojas del calendario. Esta época es, a la vez, motivo de renovación y esperanza, de buenos propósitos y deseos de cambio, siempre con el anhelo de que el futuro que empieza sea mejor que el pasado que viene de terminar.
En este contexto, deben entenderse las celebraciones que, en el seno de muchos hogares vallenatos, le dieron la bienvenida al 2019. Los abrazos de familiares y amigos, los deseos de buena ventura, los gritos de júbilo que acompañaron el brindis, música y baile no tuvieron otro telón de fondo que la voluntad de que nos vaya bien.




