COLUMNA

Restas y restas

A pocos días del cambio de Gobierno, el panorama de nuestro país en diferentes ámbitos no es el más alentador. El deterioro fiscal, el rezago económico en diferentes campos, la inoperancia y el descalabro financiero del sistema de salud, y la inseguridad desbordada en todo el territorio nacional a manos de grupos armados y bandas […]

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A pocos días del cambio de Gobierno, el panorama de nuestro país en diferentes ámbitos no es el más alentador. El deterioro fiscal, el rezago económico en diferentes campos, la inoperancia y el descalabro financiero del sistema de salud, y la inseguridad desbordada en todo el territorio nacional a manos de grupos armados y bandas delincuenciales son algunos de los incendios que el nuevo presidente deberá atender para que la “Patria Milagro” que prometió en campaña empiece a materializarse. La amenaza latente de un racionamiento de energía por causa del fenómeno de El Niño, proyectado para 2027, es otra de las crisis que desde hace meses inició un recorrido sin retorno y que también le tocará encarar al nuevo mandatario.

Según el informe Coyuntura y Perspectivas de la Economía colombiana de la Universidad EAFIT, socializado en mayo del presente año, el país enfrenta un momento económico marcado por tensiones internacionales, presiones fiscales internas y un crecimiento que sigue mostrando señales de fragilidad. La incertidumbre derivada de los conflictos en Medio Oriente y las consecuencias de estas confrontaciones bélicas sobre los mercados internacionales, reflejadas en el alza de los precios del petróleo y otras materias primas, ha conllevado a una desaceleración de las economías más poderosas, como la de los Estados Unidos —nuestro principal aliado comercial—, con los que debemos recomponer nuestras relaciones diplomáticas.

Desde que asumieron como mandatarios, el relacionamiento entre Donald Trump y Gustavo Petro ha estado marcado por la distancia ideológica y las posturas radicales frente a asuntos como el conflicto en Gaza, el régimen arancelario, la batalla contra el narcotráfico, la crisis política en Venezuela y las políticas migratorias, entre otros. Si bien sus diferencias se zanjaron durante el encuentro “relámpago” que sostuvieron en febrero de 2026 en Washington, el clima de “aparente” armonía y cordialidad afronta hoy una nueva tensión tras la imposición reciente de un arancel del 12,5 % a un tercio de las exportaciones colombianas, medida adoptada por la administración estadounidense por la falta de controles efectivos contra el trabajo forzoso.

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