Juan Gossaín define la opinión pública como el más grande poder del mundo y el único contrapoder verdadero de una sociedad, y señala que el periodista se debe a la verdad y a los principios éticos del oficio, y no al halago del poder o de cualquier campaña política.
¿Quién manipula a quién? Se pregunta el gurú de la Comunicación Social. ¿Es el periodista que manipula al político, o es a la inversa, el político que manipula al periodista? Es otro de los interrogantes que plantea el veterano comunicador, convencido de que “manipulación consentida es complicidad”.
Cuando el medio de comunicación toma partido por determinado candidato a cargo público de elección popular, presenciamos el manejo asqueroso de la prensa, remarca Gossaín.




