En los últimos meses hemos visto una revolución política por las distintas reformas propuestas por el gobierno del cambio. Criticadas por muchos, avaladas por otros. Estas discusiones han dejado la puja de los partidos políticos y con ello el protagonismo de sus representantes.
Aquí prevalece mucho más un chantaje que una reforma, es decir, cambio el voto de mi colectividad por la burocracia que me ofrezca. En otras palabras, a los grupos políticos poco les interesa si las reformas son buenas o malas, o si favorecen o no al pueblo colombiano, ellos imponen la voluntad del pueblo por la fuerza del votos en el Congreso.
Esta tormenta política que ha dejado, entre otras cosas, damnificados a ministros y viceministros, demuestra que Colombia es un país donde el Congreso de la República legisla para beneficio propio…
Este es el primer análisis.




