Desde luego que no soy amigo del inflacionismo legislativo, como forma del populismo punitivo, que siempre aflora en todos los gobiernos, es decir, reformar por reformar y coyunturalmente (respuesta reactiva). Muy malo improvisar, aunque el proyecto que se propone, ciertamente no lo sea.
El ministro de justicia Néstor Osuna Patiño tiene comprobada formación académica y lo presionan las circunstancias del gobierno del que hace parte, que nunca estuvo en sus horizontes personales.
Propone reformas en derecho penal, procesal penal, penitenciarias y carcelarias, con el pomposo -pero pertinente- nombre de humanizar la política criminal y penitenciaria colombiana para contribuir a la superación del estado de cosas inconstitucional.




