El proyecto de ley para transformar el actual sistema de salud colombiano está tomando el rumbo esperado por el jefe máximo del poder ejecutivo; es decir, el presidente Gustavo Petro Urrego (GPU), que está demostrando su liderazgo, no solo por su extraordinaria inteligencia, sino por su talante y espíritu altamente democrático.
En una de mis columnas publicadas en EL PILÓN manifesté mis dudas sobre lo tan benéfico que sería GPU como presidente del país, cuando dije, palabras más palabras menos: “votar por GPU podría ser un salto al vacío”. Después de que salió elegido, cada día me convence de que mi voto por él no ha sido baldío y, de veras, nunca me arrepentiré porque su coherencia es indeleble. Un asunto diferente es la polarización política presente en el país, la cual, es una mezcolanza de intereses desde nobles hasta protervos, en qué lugar de la anterior escala están los congresistas y demás dirigentes del país. La gente común y corriente, y mucho menos “los nadies” los pueden clasificar con certeza, lo inocultable es que muchos andan en campañas proselitistas; por ejemplo, María Fernanda Cabal, Roy Barreras, Alejandro Gaviria y otros más están en campaña presidencial, un grupo más grande pendiente de seguir como congresistas, algunos saltar a gobernaciones departamentales y alcaldías municipales o de distritos especiales, otros a diputados, concejales o a cualquier cargo de administración de recursos públicos que, según el criterio popular, no tienen controles adecuados, asimismo opinan algunos ilustrados.
El tránsito de GPU por el Congreso de la República es admirable, igual su estancia en la alcaldía de Bogotá, donde se defendió “Como gato patas arriba”, y finalmente, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le restituyó sus derechos civiles y políticos, arrebatados por el exseminarista y exprocurador general de la Nación Alejandro Ordóñez Maldonado (AOM), lo que le permitió a GPU ser elegido presidente de Colombia con Francia Márquez como vicepresidenta. Acontecimiento sin antecedentes en nuestro país. Y AOM quedó con un desprestigio enorme, recompensado por el expresidente, Ivan Duque Márquez, con el nombramiento como Embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). Ahora, supongo debe estar jubilado tramitando la pensión a la que tiene derecho por tiempo laboral cumplido, ya que nació en 1955 y ocupó varios cargos en el sector público y el privado.




