Por Jarol Ferreira Acosta
Día de la madre y mientras lees esto, publicado hoy en la prensa a manera de esparcimiento literario para lectores dominicales, tu mamá está interna en la clínica.
De lo más deprimente de una clínica es que todos tus vecinos son personas caídas en desgracia: suicidas fallidos, ancianos desvencijados, niños chamuscados, hombres y mujeres podridos; es un edificio entero lleno de gente con la esperanza de tiempos mejores que parecen inalcanzables desde el presente turbio por asumir. Imposible no pensar en tu propia decadencia.




