No me cabe ninguna duda en que, el acuerdo de paz firmado por Juan Manuel Santos y ‘Timochenko’, sería mejor si en su proceso de composición y acogimiento hubieran participado la mayoría de los partidos políticos de nuestro país.
Desafortunadamente, muchos se empecinaron en torpedearlo y, para colmo, al presidente Juan Manuel Santos lo remplazó un miembro del partido Centro Democrático, cuyos dirigentes advirtieron que, si obtenían el poder, harían trizas el acuerdo de paz.
La aplicación del acuerdo de paz ha estado plagada de tribulaciones, lo poco que avanzado se debe a la presión que han ejercido organizaciones como la ONU, la OEA, la Unión Europea y otras de índole internacional. En el interior de nuestro país hay un indescifrable amasijo de intereses, que imposibilita inculpar a los causantes de los asesinatos de líderes, activistas reclamantes de tierras despojadas y demás concesiones otorgadas en el acuerdo de paz.




