Con el nombramiento de Amílkar Acosta inicia la vida de la Rap Caribe. Se consolida el proceso de autonomía regional para lograr un mayor nivel de desarrollo económico y social en el Caribe que tiene los mayores niveles de pobreza y de atraso del país. Situación que nos obliga a trabajar intensamente.
Nuestra tarea principal es construir con voluntad nuestro propio futuro. Somos dueños de nuestro destino y tenemos que construir la institución que nos lleve a mayores niveles de desarrollo con nuestro esfuerzo. Tenemos que unirnos todos: parlamentarios, gremios, universidades, academia y en especial los empresarios. La Rap debe ser el motor de la internacionalización que logre mayores exportaciones con un desarrollo empresarial. La meta es llegar a los mercados de Europa, Estados Unidos y Centroamérica. Hay que relocalizar la industria nacional en la costa Caribe con visión de exportadores solo así serán mucho más viables nuestras exportaciones.
Nuestra segunda tarea, es conectarnos con independencia y rigor académico al resto de la economía colombiana. Debemos jugar el papel fundamental de bisagra integradora de Colombia con el mundo exterior. Nuestro esfuerzo busca el desarrollo regional. Pero, tenemos aún muchas luchas por dar, como la injusticia de las tarifas energéticas que nos cobran las pérdidas como a ninguna otra región del país. Debemos tener una energía más confiable y hacer una transición hacia nuevas energías, para aprovechar nuestra privilegiada ubicación geográfica.




