Por Rosendo Romero Ospino
Las bases primigenias de nuestra tradición musical están edificadas sobre la oralidad. Podríamos decir que desde la segunda mitad del siglo diecinueve y la primera mitad del siglo veinte, la característica principal de nuestra región fue la de una sociedad ágrafa, obviamente en donde sea y en la época que sea, el analfabetismo siempre será remplazado por la palabra, para esos 100 años citados, la palabra era la que valía.
El macroproceso de la culturización hizo que los sabios indígenas parecieran brutos ante un nuevo idioma, nuevas tecnologías y la alienación inexorable causada por la expropiación y explotación de las riquezas.




