Referente al título de la columna, mi reflexión se refiere al ámbito del universo conocido como planeta tierra, que tan pródigamente alberga a la humanidad, cuyo cambio deriva -en gran medida- de la misma humanidad en su búsqueda incesante de vivir en mejores condiciones, muy a menudo ignorando las consecuencias funestas que, a la postre, origina la Idiosincrasia de los seres humanos, especialmente la de los insaciables abusivos, para no clasificarlos como codiciosos sin escrúpulos.
Lo cierto o innegable es que la humanidad en su afán de obtener bienestar ha descompuesto enormemente su medio ambiente, actualmente, más conocido como ‘Cambio climático’. Fenómeno real que expone la sobrevivencia de la humanidad. Así lo alertan los científicos, sosteniendo que sí los gobernantes de cada Estado no asumen la responsabilidad de mitigarlo, tarde o temprano, la especie humana se acabará y también las demás especies biológicas corren el riesgo de desaparecer de la faz del planeta tierra.
En cuanto a lo concerniente al bien vivir de la humanidad que Francia Márquez, nuestra actual vicepresidenta, lo de “Vivir sabroso”, lo ha puesto de boca en boca en todo nuestro país. Personalmente estoy de acuerdo, aunque no les guste a sus opositores recalcitrantes, que son aquellos que siempre han vivido bien sabroso a costa del erario o del dinero de otros; en consecuencia, vapulean y vituperan el contexto del cambio que busca el presidente Gustavo Petro, con el propósito de que todos los colombianos alcancemos a “vivir sabroso” o por lo menos dignamente.




