Es realmente preocupante o quizás mejor alarmante la indiferencia y el silencio que han guardado el señor alcalde de Valledupar Augusto Ramírez Uhia y el Dr. Franco Ovalle nuestro gobernador, ante la incertidumbre que existe sobre el futuro del Festival Vallenato.
Cuando el panorama del folclor vallenato se ha tornado gris y oscuro, amenazado por la invasión de ritmos foráneos con el desapego de los nuevos intérpretes para grabarlo y los medios de comunicación para difundirlo, la Unesco, guardián cuidadoso de los valores folclóricos y culturales del mundo incluyó el folclor Vallenato en su plan especial de conservación y protección de estos valores, por considerar que éste está en situación de riesgo, dándole entonces la categoría de patrimonio inmaterial de la humanidad.
Se estructuró entonces un plan de salvaguardia que fue transmitido a nuestro gobierno y que éste a su vez sacaría adelante a través de los gobernadores y alcaldes, quienes tienen la responsabilidad final de ejecutar el plan, contando para ello con mecanismos especiales como recursos de regalías, estampillas especiales o derivados del IVA para darle el impulso necesario. Es bueno recordar que antes de la creación del festival, el vallenato era una música que socialmente no escalaba ya que ni siquiera tenía entrada a los clubes sociales de Valledupar; era una música que se escuchaba del patio para atrás y los músicos no entraban por la puerta principal. Con el festival vallenato se ha conseguido cierta distinción y dignidad para ellos al punto que el acordeonero ha llegado a obtener el nobilísimo título de rey de reyes.




