Hace unos días recibí una llamada a mi celular, de un personaje con voz recia que me interrogaba de manera intimidante.
¿Hablo con Eduardo Ortega? preguntó, asentí y respondí con una pregunta – ¿qué necesita?
A partir de ese momento ese personaje comenzó su sermón desafiante aduciendo que era de las ‘Autodefensas Gaitanistas’ que yo era un objetivo militar y que debía pagarles por mi seguridad, que ellos me matarían si no accedía a darles una cuota económica.




