Por: Valerio Mejía Araújo
“… pues él dijo: “No te desampararé ni te dejaré”. Así que podemos decir confiadamente: “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:5-6.
Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, manifestados en convicciones, creencias y declaraciones a través de nuestro tablero de principios y valores, deberían estar fundamentadas en las afirmaciones de Dios. Él dice: “No te desampararé ni te dejaré”. Por lo tanto, de cara a la adversidad, la escasez, la enfermedad, la soledad o el fracaso, podemos decir con buen ánimo: “El Señor es mi ayudador. No temeré…”.




