Por José Félix Lafaurie
No deja de sorprender la falta de coherencia del Gobierno en el manejo de las tensiones sociales. La protesta legítima ya no es válida, es inocua, no conduce a nada.
El Ejecutivo es experto en ceder al chantaje de los violentos. Las armas y el delito son los que capturan su atención para el trámite de los reclamos.




