Un amigo mío que conoce mi fraternidad con Martín Vargas Castilla, el periodista creador y director de la Revista Grama Internacional, me envió tres videos en los que una conocida animalista, a través de las redes sociales difunde fuerte denuncia de que Martín, en su residencia, mantiene encerrados a más de 60 perros en calamitosas condiciones, y algunos de sus vecinos testificando que eran más de 80 los caninos en evidentes condiciones de maltrato.
Los denunciantes acusan a Martín de oportunista, ratero y asesino de los perros, que él generosamente ampara a pesar de las reiteradas reclamaciones de los vecinos, que airada y ladinamente advierten que las autoridades competentes nada hacen, dizque por los enaltecimientos que reciben a través de la Revista Grama.
Sorprendido llamé a Martín y tuvimos franca conversación, entre mis consejos, le clamé serenidad (pues él me manifestó que tan horrible situación lo tenía al borde del suicidio), le insistí que debía entender el enfado y repudio de sus vecinos, y que buscara lo más pronto posible la solución a tal problema, en procura de su bienestar y el de los animales que refugiaba en su casa con la noble intención de que no murieran de hambre en las calles de Valledupar.




