De dos lagos podría pender el abastecimiento de agua de Valledupar en la medida en que se regulen las concesiones del río Guatapurí, que impiden que el líquido llegue pleno a la ciudad, tras ser desviado para labores agrícolas y ganaderas, no obstante, a que la prioridad debe ser el consumo humano.
Construyendo dos represas, una en el balneario Hurtado y la otra a la altura de la Calle 44, se podría represar el caudal que se requiere para llenar los dos lagos o embalses de aguas corrientes, con capacidad de proveer el acueducto local, sin arriesgar la salud de los vallenatos con aguas detenidas o estancadas.
El mal uso de las concesiones o reparto de agua del afluente, lo que le corresponde regular a Corpocesar, mantiene moribundo al río Cesar que precariamente recibe el 5% de ese caudal.




