Por: Valerio Mejía Araújo
Jesús asistió a unas bodas donde se quedaron sin vino. Él aún no había realizado ninguna de las señales por las que luego se haría famoso. María sabía quién era su hijo, y lo que podía hacer. Así que, en ese momento de necesidad, María su madre, se volvió hacia él y le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿eso que tiene que ver conmigo? Aún no ha llegado mi hora”.
Pero entonces María hizo algo extraño: Se volvió hacia los que servían y les dijo: “Hagan lo que él les ordene”. La fe de María abrió las puertas para la generosidad de Dios. El relato continúa narrando cómo Jesús hizo el milagro de convertir el agua en vino.




