COLUMNA

Presentación del  libro de Josefina Castro

El libro “Pepe Castro: tu vida, tu obra, mi recuerdo…”, de Josefina Castro Daza, fue presentado el 6 de febrero en la Cámara de Comercio de Valledupar. A manera de introducción escribe  la autora: “Todo está  dicho en esta tierra de lo divino y lo humano; pero no sobre ti, papá. Presentiste que sería yo  quien […]

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El libro “Pepe Castro: tu vida, tu obra, mi recuerdo…”, de Josefina Castro Daza, fue presentado el 6 de febrero en la Cámara de Comercio de Valledupar. A manera de introducción escribe  la autora: “Todo está  dicho en esta tierra de lo divino y lo humano; pero no sobre ti, papá. Presentiste que sería yo  quien escribiría acerca de  un Pepe Castro, hasta  ahora no muy conocido, porque me lo sugeriste, quizás con la doble intención  de dejarme esa responsabilidad, para que fuese yo quien escarbase  entre los mil y un recuerdos que tengo de tu obra y tu vida…”. 

Entre los participantes del evento estuvieron el director de la Cámara de Comercio, José Luis Urón;  el editor del libro,  Rafael Hurtado; Jaime Palmera,  esposo de la autora, y el suscrito, quien compartió el siguiente texto: “El cronista Pepe Castro, con prolífica intuición, indagaba en la tradición oral, en la historia y en los cotidianos y relevantes sucesos para contarnos con exquisitez provinciana crónicas, cuentos y relatos. Fueron cinco, sus libros publicados”. 

El 27 de agosto de 2004, en la presentación de uno de sus libros, ‹‹Cuentos de Pepe››, confiesa que “su vida de escritor se inicia por las circunstancias de no poder ir a la finca con la tranquilidad de antes. Un buen día, en el patio de su casa, meditaba sobre las cosas de la Plaza Mayor, y de pronto termina, sin proponérselo, enumerando los familiares y amigos que la muerte había llamado, sintiendo un gran vacío de ausencia, porque a esos difuntos ya casi nadie los recordaba. En ese instante decide empezar a escribir relatos, anécdotas y retazos de historias, para alejar la muerte y el olvido”. Esa noche me regaló el libro de cuentos con esta  dedicatoria: “Para el poeta y amigo Jose Atuesta; el primer mariangolero, porque el segundo soy yo”.

El ser humano vive en permanente rivalidad con los contrastes de la naturaleza: la severidad del verano y la bravura del invierno; las mieles del amor y las heridas del desamor; los apegos del recuerdo y la lejanía del olvido. Vive en actitud antagónica para vencer las murallas de la insensatez y disfrutar las virtudes de la vida.

Pepe Castro, soñador y progresista, fue un hombre de acción y decisión, nunca pasó inadvertido por los cargos desempeñados. 

Como alcalde (1966-1967) se recuerda su interés por organizar la ciudad, trazar calles y avenidas. Tuvo que pedir permiso a los muertos para reubicar sus  tumbas en otro lugar del cementerio Central, para poder ampliar la carrera novena.

De su mandato de  gobernador (1978-1981), los anales de la educación del departamento registran la creación de 24 colegios de bachillerato y 30 escuelas de primaria en diferentes pueblos del Cesar. Además, abrió caminos y carreteras para facilitar la comunicación con los pueblos y veredas, e inició la electrificación rural.

Sus acciones en la vida pública y familiar, y sus libros, son testimonio de grandeza en su tránsito terrenal. Por eso ha logrado vencer el olvido de la muerte. El nombre de Pepe Castro no será uno más en el laberinto de epitafios; ya es, desde hace tiempo, patrimonio de la historia de Valledupar y el Cesar.

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