Valledupar es una ciudad amable y musical, que enamora a nativos y visitantes, pero a todos nos falta valorar y amar más la ciudad. El Guatapurí es un patrimonio de la vida y del paisaje, no obstante contaminamos sus aguas y deforestamos sus riberas. Tampoco respetamos el espacio público ni las leyes de tránsito. No practicamos la convivencia ni la cultura ciudadana y ambiental.
Cuando en las calles de Valledupar se caen algunas ramas de los árboles, la respuesta frecuente es culpar a la administración municipal; pero al propietario de una casa o un local es a quien le corresponde el mantenimiento de podar y vigilar la salud del árbol: porque lo sembró, está frente a su propiedad, y él con su familia son los primeros que se benefician de la sombra del follaje y del oxígeno que producen los árboles.
En Valledupar son muchos los árboles enfermos por comejenes: tienen ramas podridas que están a punto de caerse y lesionar a las personas. Una invitación respetuosa a Corpocesar y a la Administración Municipal para que designen a quien corresponda hacer una revisión del arbolado con su respectivo inventario fitosanitario, y visitar a los propietarios de las casas o locales para que tomen conciencia ciudadana y ambiental.




