Por. Anuar Cortázar Cáez.
Las manifestaciones de protestas que la ciudadanía colombiana en diferentes partes del país se llevó el viernes 11 de enero, solicitando la renuncia del fiscal general de la Nación, esto demuestra que el pueblo se está cansando de tanta, pero tanta corrupción y de casos insólitos que se dan.
El fiscal general, Néstor Humberto Martínez Neira, el más aberrante y caradura en la larga historia oscura de Colombia, sigue en su trono ileso, sonriente y sereno entre la tempestad que lo deja en evidencia contra las supersticiones de su defensa y sus pretextos. No lo intimida nada, aunque los muertos sigan hablando a sus pies con tarros sospechosos de cianuro y testimonios inconclusos.




