Colombia, tiene muchos compromisos internacionales, deberes y responsabilidades con nuestra aldea global y muchos de ellos incumplidos, como este de proteger nuestras riquezas culturales y preservar el patrimonio cultural inmaterial que tenemos.
Un grupo de quijotes de nuestra región Caribe hace ya unos años se atrevieron a gestionar en lo nacional y luego en lo internacional planes de salvaguardia para la agonizante música que se le llamó “La música vallenata tradicional del Caribe Colombiano”. No solo lograron llamar la atención de nuestras autoridades nacionales, sino que obtuvieron los actos administrativos correspondientes para trazar una hoja de ruta en búsqueda de proteger y preservar esa manifestación cultural, logrando incluirla en la lista representativa de patrimonio cultural inmaterial de la nación y luego obteniendo algo similar, pero con mayor trascendencia, ante la Organización de las Naciones Unidas para la Cultura, las Ciencias y la Educación UNESCO.
Pero como dice el aforismo local, solemos matar el tigre y luego asustarnos con el cuero, cuando logramos ingresar a las listas nacionales e internacionales, nuestras autoridades, tanto nacionales como locales miran para otro lado, bien porque desean que la cultura continúe siendo la cenicienta o porque sencillamente consideran que no hay nada que proteger.




