Por andarme metiendo en vainas que no me interesan u otras que me interesan, a veces pierdo la tranquilidad y hasta la sagrada siesta me la echan a perder, pues no apago nunca el celular, a diferencia de muchos que se creen la última Coca Cola del desierto y no contestan a números desconocidos, yo le contesto a todo mundo.
Exacto, a la una de la tarde timbró el celular y fuera sueño, era mi buen amigo condiscípulo y compañero de billar Gustavo Carrillo, “Tavo”, que sin preámbulos como es él, directo, fue al grano y me dijo: mira Jose, por favor continua con tu iniciativa para que reabran el puesto de salud del San Joaquín, pues de verdad hace mucha falta, prestaba un gran servicio a muchos barrios como lo sostienes en tu columna anterior, extrañamos la presencia de sus enfermeras y principalmente del médico Hugo Carrillo, un extraordinario galeno clínico que a diferencia de los médicos jóvenes, que antes de ver un dedo golpeado que a leguas se ve que no está fracturado, le mandan a hacer cuanta radio y eco y ecografías hay, te veía y decía: lo que tienes es un buen cascarazo, échate esta cremita que te voy a regalar y luego vienes a ver cómo te ha ido.
Le prometí que lo haría y lo estoy haciendo para ver si es posible, yo creo que sí, que el Mello, mi Alcalde, tome cartas en el asunto y veamos ese centro asistencial con las puertas abiertas y su personal médico, con Hugo a la cabeza, atendiendo sus pacientes.




