En la más reciente encuesta realizada por Invamer, la preocupación por la inseguridad emerge como uno de los desafíos más prominentes en Colombia. A medida que se acercan las elecciones regionales de 2023 en Colombia, la inquietud por la seguridad se posiciona como el asunto principal al que los ciudadanos esperan que los futuros alcaldes y gobernadores atiendan.
Cuando se les preguntó sobre los problemas actuales de la ciudad que desearían que el próximo alcalde o alcaldesa abordara, los resultados fueron los siguientes: en Bogotá, un 79,4 % destacó la inseguridad; en Medellín, aunque en menor medida, un 54,3 % también consideró la inseguridad como una prioridad.
En el marco de los debates políticos en curso, los siete aspirantes a la alcaldía de Bogotá están presentando sus propuestas para atender la urgencia. Coinciden en contar con una fuerza policial local y distribuir las tareas necesarias para mejorar la seguridad y la convivencia. Y especialmente en dos ejes: el aumento de la fuerza policial y la implementación de tecnología para optimizar los procesos. Estas dos ideas han dominado las propuestas de los candidatos en relación con la seguridad ciudadana.
Es común que para resolver el problema de inseguridad en las ciudades de Colombia se acuda al aumento del pie de fuerza, esa receta reduccionista desconoce que la inseguridad es multicausal y multidimensional. Esta situación es corroborada por los estudios sobre violencia urbana, puesto que su estructura se encuentra mantenida por diferentes factores socioambientales que en su relación influyen directamente en los procesos que la conforman. Dentro de los factores mencionados y que se analizarán en el presente artículo se encuentran los factores políticos, factores socioeconómicos, factores relacionados con el control territorial y factores familiares.




