Por Luis Augusto González Pimienta
Las sociedades civilizadas imponen reglas de conducta para todas las circunstancias posibles. Por el contrario, es propio de bárbaras naciones la exclusión de reglas o el desacato a las preexistentes. Mientras más culta sea una sociedad más respeto tiene por los derechos de los asociados.
Una de las manifestaciones evidentes de incultura ciudadana la constituye el uso excesivo de los pitos de los vehículos. Son justamente las personas de menor cultura las que más hacen sonar sus cláxones, con el agravante de que los adaptan para que su potencia acústica supere los decibeles permitidos.




