Muchas veces creemos que estamos haciendo las cosas bien, y terminamos equivocados, como seres humanos nos debemos al bienestar de una sociedad que debería, de igual forma, brindar el sosiego y la tranquilidad de sentirnos seguros en el espacio que edificamos.
Y en este sentido llegan los cuestionamientos, ¿qué fue lo que hice mal? ¿Por qué me va tan mal, qué pecado estaré pagando? ¿Dios, que está pasando en Valledupar, que hay tanta violencia?
El sábado, después del señor aguacero que nos acompañó toda la tarde del viernes, se sentía a Valledupar lóbrega, triste, en las calles se sentía un ambiente pesado, como presagiando malas noticias.




