COLUMNA

Para el rector Rober Romero Ramírez

Señor Rober Romero Ramírez, aunque su activismo político es conocido de manera amplia en el Departamento, su escogencia como nuevo rector de la UPC abre paso a la esperanza de rescatarla de las garras de hienas que la están devorando como escribí en una columna reciente y lograr sacarla del sótano en las mediciones de calidad de las instituciones de educación superior

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Tiene en sus manos una gran oportunidad señor Rober Romero Ramírez, esa oportunidad que le negaron cuando participó en la consulta liberal para escoger candidato a la Alcaldía de Valledupar por esa colectividad, una oportunidad para demostrar que puede hacer las cosas bien y dejar atrás ese lamentable episodio que se convirtió para usted la lotería la vallenata. 

Le llegó la oportunidad para liderar, para transformar, para promover cambios no sólo al interior de la Universidad Popular del Cesar, un cambio que pueda brillar en todo el departamento, porque si algo tienen las universidades es la capacidad de impactar en los territorios.

La Universidad Popular del Cesar en los últimos años ha vivido una verdadera desgracia desde las equivocadas designaciones como las de Darling Guevara, Raúl Gutierrez, José Sierra y Alberto Cuello; todos ellos promovieron la politiquería en su máxima expresión dejando a un lado la verdadera misión de la institución.

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