Por Luis Augusto González Pimienta
Visto el reciente informe sobre el alto número de embarazos de adolescentes, recordé un caso pasado hace algunos años en Inglaterra. Un chico de 13 años se convirtió en uno de los padres más jóvenes del mundo cuando su novia de 15 dio a luz a una bebé.
La noticia fue acompañada de una foto en la que el padre mostraba una cara de ingenuidad y curiosidad, más que de afecto. El embarazo fue encubierto hasta cuando la madre de la joven gestante lo detectó. Para entonces habían transcurrido cuatro meses y medio de preñez.




