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Ovidio Palmera, un abogado en mayúsculas

Si se tuviera que definir a Ovidio Palmera Baquero, a partir de las distintas opiniones que se expresan de lo que fue su ejercicio laboral.

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Si se tuviera que definir a Ovidio Palmera Baquero, a partir de las distintas opiniones que se expresan de lo que fue su ejercicio laboral, se diría que fue un profesional que ejerció a partir de los mandamientos del abogado. Y es que de los diez mandamientos del abogado que dicen:  estudia, piensa, trabaja, lucha, se leal, tolera, ten paciencia, ten fe, olvida y ama a tu profesión, al doctor Ovidio Palmera, lo describen la mayoría de ellos.

Sin lugar a dudas fue un referente del derecho civil y del procedimiento civil en nuestra región; su formación evidenciaba su condición de abogado de la Universidad Nacional de Colombia, la mejor del país, de donde se graduó el 17 de noviembre de 1930, siendo rector Eduardo Restrepo Sáenz, y ministro de Educación Nacional, Abel Carbonell, como consta en su diploma de grado. Eran los tiempos del inicio del gobierno del presidente Enrique Olaya Herrera. 

Lo suyo no fue estar en función de los cargos públicos, aunque en sus inicios profesionales ocupó algunos en Bogotá, esa no fue su razón de ser; tampoco el ejercicio de la política, donde tuvo leves acercamiento también en sus inicios. Lo de admirar  de Ovidio Palmera no era nada distinto a la cotidianidad disciplinada y con conocimiento de su ejercicio laboral, es decir, saber  atender a sus clientes en temas relacionados con el derecho civil (Personas, bienes y sucesiones) y temáticas afines.  

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