Por Jarol Ferreira Acosta
Llevas a tu mamá al otorrinolaringólogo, casi un trabalenguas de título para una especialidad que a la larga solo se dedica a ver con una microcámara conectada a una manguerita el interior de los conductos nasales, auditivos y un poquito de los digestivos en la partecita donde se mezclan funciones respiratorias y digestivas.
Aunque si el asunto se vuelve muy laringoso, de una: remisión al gastroenterólogo. Otra de esas especialidades médicas largas de escribir, tragadoras de caracteres cada vez más escasos para los columnistas de este magazín, qué digo periódico.




