Por Luis Augusto González Pimienta
Me desconcierta que nuestros dirigentes políticos y gremialesle echen la culpa de todos nuestros males a la guerrilla. Lo mismo repiten como loros sus cajas de resonancia (léase televisión, prensa y radio) porque, o ignoran la verdad o mienten por conveniencia. Es la estrategia de los desconectados.
Dicho lo anterior, tengo que advertir, como siempre lo hago para evitar malos entendidos, que no soy guerrillero, ni colaborador de la guerrilla, ni siquiera su simpatizante. Soy, por si alguno no lo sabía, conservador de los que antes llamaban laureanista, aunque por razones generacionales más cercano de su hijo Álvaro Gómez Hurtado, que no desteñía, como los azules de hoy, ni se encerraba en inamovibles como algunos servidores cavernarios.




