…ni mentira que no se desenmascare y se descubra (valga la redundancia); en consecuencia, acotejo este antiguo refrán popular, con el propósito de parodiar la horrible polarización que hemos vivido los colombianos en la extensa campaña política establecida, que termina con la elección popular de la fórmula presidencial que administra a Colombia, en esta ocasión, durante el periodo cuatrienal 2022-2026.
El proselitismo en procura de obtener el mandato ha sido muy irracional, por no decir brutal, bestial o animalesco; es
decir, con enorme incivilidad grotesca y perversa. No cabe duda alguna, en vista del mal comportamiento de muchos (obviamente, no todos) de los partidarios de las dos fórmulas presidenciales. Si bien es cierto que, en todas las campañas políticas, los opositores siempre se sacan los trapos sucios, reitero, en esta ocasión se extralimitaron, especialmente a través de las diferentes redes sociales, que poco o ningún control les han dispuesto.




