Antecedentes inmediatos: Petro designa a su hijo como jefe de la campaña en el Caribe y lo encarga de gestionar dineros para la campaña; Nicolás recibe dinero de mafiosos y de contratistas del Estado, no le cuenta a su papá y una parte se la gasta y otra la dedica a la campaña, según dice en Semana; afirma también que a esa campaña entraron otros dineros ilegales, como los de Euclides Torres, y sugiere que de esa plata su padre sí sabía pero que “no puede comentarlo porque está en un proceso con la Fiscalía”.
Hechos conocidos antes: la campaña de Petro no reportó los gastos de pago a testigos en la primera vuelta ni los relacionados con los consultores internacionales, y un informe de auditoría muestra “pagos a empresas fantasma, donaciones no registradas y una aparente maniobra de cambio de facturas” con el fin de evitar aparecer sobrepasando los topes establecidos para la campaña.
El código penal: desde 2017, hay nuevas reglas que establecen que son delitos que los gerentes y los candidatos reciban recursos de “fuentes prohibidas” para financiar las campañas y que se “excedan los topes o límites de gastos establecidos por la autoridad electoral”.




