Este es un verdadero axioma popular. Un axioma, al contrario de un teorema, es una verdad que no necesita ser demostrada, sin embargo, trataré de hacer una explicación breve para que entendamos más la realidad de nuestra vida política, social y económica que nos atañe en el día a día.
En el caso de los temas sociales y en especial el de la salud y su sistema de ejecución y desarrollo a través de entes especializados, todos y cada uno de los afiliados a estos sistemas pagamos o subsidiamos a una gran cantidad de personas a quienes supuestamente se consideran de jerarquías menores y que los gobiernos, algunos, en su afán de mejorar su estado social, sin darse cuenta hacen un mal en su integridad personal, pues de subsidios en subsidios los va acostumbrando a vivir del Estado y a formar personas baladíes sin criterios de la vida y de su entorno, que cada vez se convierten en seres inicuos, inoperantes y mediocres, pero especialmente flojos, que cuando algo dentro del sistema operativo del gobierno falla o desmejora por cuestiones ajenas a la buena voluntad, entonces ponen el grito en el cielo a través de paros, huelgas o protestas, pero miren, por problemas eventuales en sistemas en los que ellos nunca han correspondido con erogaciones económicas de ninguna clase.
Cada día buscamos soluciones sociales para los más pobres, sin darnos cuenta del daño que le hacemos a una sociedad aparentemente desprotegida, desperdiciando la mejor opción, que es la de brindarles un trabajo digno. No hay mayor satisfacción que ganar el pan con el sudor de la frente y si hacemos con gusto nuestro trabajo y hacemos lo máximo que podemos entonces el bienestar nos perseguirá.




